Código ético para todos

4 10 2007

Este blog se puso en marcha para hablar sobre todo lo que concerniera al Lucena CF. No obstante, el fútbol forma una única familia y resulta muy difícil quedarse callado antes hechos flagrantes.

Hace poco más de un mes, todos nos quedamos conmocionados ante la agonía y la muerte de Antonio Puerta. Dejó como legado la unión del conglomerado futbolístico y, en especial, la concordia entre el Sevilla y el Betis. Este es el regalo que nos hizo, nuestro recuerdo hacia él, nos obliga a reconocérselo y que perdure en el tiempo. La capital hispalense gritaba unida el nombre de Puerta.

La historia fue emocionante y causó lágrimas aún en aquellos que no llegaron a conocer en persona a “la zurda de diamantes”.  Era impensable que nadie pudiera extraer un morbo malévolo a esta noticia.

Lamentablemente si. Por duro que parezca, este hecho bárbaro se ha llevado a cabo. Nuestras retinas aún conservan cómo algo muy reciente, la caída al césped del sevillano y su posterior fallecimiento. Es obvio que todas estas circunstancias no le han servido a un programa de Telecinco llamado “Aquí hay tomate” para honrar la memoria de Puerta y dejar que descanse en paz.

Gran parte de los ciudadanos en algún momento hemos observado este espacio. Además, siempre para criticar o alabar, es necesario haber sido partícipe y conocer el entramado.

En los últimos días, he contemplado perplejo las vueltas de tuerca que le han dado a este tema. Los enredos sobre la herencia, supuestos desencuentros entre los allegados de Puerta y de su compañera sentimental y demás trivialidades que deberían quedar en la intimidad de dichas familias han copado titulares en dicho bodrio televisivo.

Afortunadamente en España desapareció la censura. Sin embargo, las instituciones pertinentes tendrían que actuar de manera inmediata y establecer una ética común con mecanismos adecuados para su cumplimiento real. A todos estos puntos señalados se suma, siendo un argumento definitivo, que se emite en horario infantil.

Condición indispensable para realizar cualquier acto es la ley. Aquellos que tengan en sus manos regular este tipo de informaciones tienen ante sí una materia importante y urgente.

José María García, posiblemente el periodista más grande los últimos tiempos, no utilizó el calificativo de “telebasura” para estos programas. Directamente los denominó “telemierda”, perdón por la expresión. Totalmente de acuerdo con él.

Manuel González García